Volver a la rutina después de unos días de descanso suele costar un poco. Las vacaciones están pensadas para descansar y disfrutar, así que es normal que te gusten más que tu rutina diaria. Pero eso no significa que tu vuelta al día a día deba ser una tortura. Con un poco de previsión puedes adelantarte a ese momento y suavizar la reentrada.

Cuando te vas de vacaciones, especialmente si has tenido un año complicado, es posible que tengas la tentación de salir huyendo de tu rutina y no quieras ni pensar en la vuelta. Aun así, como sabes que ese momento llegará, es una buena idea tratar de facilitar tu regreso.

Hay dos razones por las que deberías preparar tu vuelta a la rutina antes de irte de vacaciones. En primer lugar, cuando lo haces te aseguras un reencuentro más fluido con tu día a día. Despedirte de tus días de descanso apetece todavía menos cuando sabes que la realidad que te espera está patas arriba.

En segundo lugar, estos simples preparativos harán que disfrutes más de tus días de descanso. Seguro que no quieres perder ni un segundo de tus vacaciones pensando en todo lo que has dejado pendiente. Saber que tienes bajo control tu vuelta y que no te encontrarás con un montón de trabajo atrasado, evitará que sufras esa ansiedad en los últimos días.

Si quieres volver a la rutina de forma más fluida y con menos resistencia, puedes seguir estos consejos.

1. Deja ordenados tus espacios

Empezamos por lo más visible: tu entorno material. Nada apetece menos que volver a un lugar desordenado, que requiere tu atención nada más llegar. Cuando regresas de vacaciones es normal tener un poco de trabajo extra: lavar y guardar lo que te has llevado, reordenar algunas cosas o llenar la nevera. No puedes evitar estas tareas, que son el pequeño precio a pagar por los días que has estado sin ocuparte de ellas.

Pero hay otras tareas que sí puedes evitar o reducir. Por ejemplo, asegúrate de dejarlo todo lo más ordenado posible, de tener un mínimo suministro de comida para no tener que salir corriendo a comprar y de no dejar ropa pendiente de lavar.

Esto aplica también a tu espacio de trabajo, incluido el espacio virtual. Deja tus cosas ordenadas, sin ningún apartado para “ordenar cuando vuelvas”. Es buena idea guardar todo en su lugar, incluso lo que normalmente tienes fuera de su sitio. También puedes aprovechar para hacer una pequeña limpieza antes de irte de vacaciones, para empezar con menos obstáculos a tu vuelta.

2. Pon en orden tus tareas

Los días antes de salir de vacaciones suelen ser un poco caóticos porque, además de los preparativos de las vacaciones, es necesario cerrar más asuntos de lo normal, para compensar los días en los que no estarás.

La clave para evitar el caos de estos días es la previsión. Si manejas un volumen elevado de tareas, empieza cuanto antes a revisar todo lo que dejas pendiente. Lo mejor es que unas semanas antes empieces a hacer tu lista de asuntos por cerrar: desde las tareas importantes hasta esas pequeñas cosas del día a día que podrías pasar por alto. Anota absolutamente todo para asegurarte de que no olvidas nada.

También es buena idea pensar en las tareas que tendrás cuando vuelvas. Sabes que vas a necesitar un tiempo para recuperar el ritmo, ponerte al día y organizarte, así que trata de no tener ninguna entrega importante en los primeros días. Si no puedes evitarlo, intenta adelantar todo el trabajo posible, para no andar con prisas nada más volver de vacaciones.

Cuando durante tu ausencia otra persona asumirá tus responsabilidades, asegúrate de que traspasas toda la información necesaria y de que conoce los procedimientos. Si hay tareas que esa persona no podrá asumir, recuerda que necesitarás un tiempo extra cuando vuelvas para finalizarlas.

Esto también aplica a tareas y gestiones personales. Si al volver a la rutina tienes que hacer algún trámite o actividad, intenta que no sea en los primeros días y, si no puedes evitarlo, trata de tenerlo todo preparado con antelación.

Por otro lado, tus vacaciones son un buen momento para revisar tu carga de trabajo. Un periodo de descanso no debería estar asociado a dos picos de estrés: uno antes de irte para dejarlo todo listo y otro a la vuelta para recuperar el trabajo atrasado. Si sientes que es así, puede que debas replantear tus tareas (profesionales y personales), ejercitar tu asertividad y empezar a decir no a alguna de ellas.

3. Organiza tus primeras acciones

Cuando vuelves de vacaciones y te sientas en tu puesto de trabajo aparece la terrible pregunta: ¿por dónde empiezo? Hay mucho correo por mirar, notas, tareas pendientes, personas que necesitan algo de ti, etc. Para evitar este momento, puedes establecer antes de irte en una lista de tus primeras acciones.

Es mucho mejor hacer esto antes de volver a la rutina, cuando todavía estás trabajando y tienes más presentes todas las tareas y actividades de tu trabajo. Cuando estás un tiempo sin trabajar y desconectas, hay muchas cosas que desaparecen de tu memoria: tareas, procedimientos, contraseñas, etc. Vas a necesitar unos días para volver a recordarlo todo, por lo que tener una lista con tus prioridades será de mucha ayuda. Deja preparadas tus herramientas de organización para que, nada más llegar, sepas por dónde empezar.

Además de cerrar temas laborales, debes hacer lo mismo con tus tareas personales, para evitar sentirte desbordada a la vuelta. Bastará con una pequeña lista de las tareas imprescindibles que debes hacer al llegar. El resto, podrás ir haciéndolo poco a poco en los días siguientes; no es buena idea tratar de hacerlo todo el primer día.

4. Apóyate en tus hábitos

Tus buenos hábitos facilitan la reincorporación. Cuando terminen tus días de descanso deberás retomarlos para volver a la rutina. Así ahorrarás mucho tiempo y esfuerzo, porque no será necesario volver a adquirir esas conductas beneficiosas.

Pero para que esto funcione debes tener en cuenta tus hábitos en vacaciones. Si te olvidas por completo de tus buenas conductas durante tus días de descanso, la vuelta será todavía más dura: además de volver a hacer lo de siempre, tendrás que volver a adquirir tus hábitos.

Ten en cuenta que crear nuevos hábitos requiere tiempo. Es una inversión que puedes perder si dejas de ejercitarlos demasiado tiempo. Si no quieres desperdiciar tu esfuerzo, lo mejor es que trates de mantenerlos, aunque sea en versión reducida. Si no es posible, cuenta con que a la vuelta tendrás que hacer ese esfuerzo extra para recuperarlos.

5. Utiliza algún incentivo

Cuando los niños vuelven al cole en septiembre, también sufren un poco la vuelta a la rutina. Pero ellos tienen algo de lo que los adultos parece que nos hemos olvidado: los incentivos. La vuelta al cole no es solo volver a estudiar: es reencontrarte con amigos, conocer algunos nuevos, empezar nuevas asignaturas, tener profesores nuevos y estrenar material escolar. Es decir, la vuelta al cole es volver a lo de antes, pero con algunos incentivos.

En cambio, los adultos volvemos a la misma silla, en la misma oficina, con la misma gente y las mismas tareas. Al volver a la rutina, hay cosas que no puedes cambiar, pero sí puedes ponerte algún pequeño incentivo. No hace falta que sea algo muy significativo, bastará con pequeños detalles que te hagan empezar con más ilusión: una agenda nueva, una ruta diferente para ir al trabajo, una nueva herramienta, una nueva responsabilidad, etc.

Haz lo mismo para tus áreas personales: puedes darte algún capricho, empezar una “actividad extraescolar”, preparar un plan que te guste o reservar un poco más de tiempo para ti.

En resumen, volver a la rutina no debería ser una pesadilla. Es normal que prefieras estar de vacaciones, pero eso no significa que debas sufrir cuando terminan esos días. Puedes utilizar alguna de estas estrategias para que el cambio sea más fluido y llevar lo mejor posible tus primeros días de readaptación.

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