Pocas personas conocen los efectos negativos de la relación entre multitarea y productividad. La multitarea es un gran freno para tu productividad. Recurrir a esta forma de trabajo tiene efectos negativos en tu rendimiento a corto y largo plazo. Si quieres mejorar tus resultados y estar mejor organizado, debes conocer las consecuencias de esta forma de trabajar.

Con la intención de ahorrar tiempo, muchas personas fuerzan su capacidad para hacer varias actividades a la vez. En los entornos laborales también se ha pretendido implantar esta forma de trabajar.

Además, el exceso de estimulación al que estamos sometidos genera un estado de multitarea casi permanente, aunque no seamos del todo conscientes de ello. Todo esto tiene consecuencias negativas en tu productividad y tu bienestar.

Un mal hábito

La multitarea es un hábito, entendido como algo que se ejecuta en modo automático. Es una actividad que has aprendido y ejercitado durante mucho tiempo. Tiene unos disparadores concretos que hacen que caigas en ella una y otra vez.

Pero, para ser más exactos, la multitarea es un mal hábito. Aunque tiene ciertas recompensas a corto plazo, sus efectos negativos son importantes.

El principal problema a la hora de eliminar el hábito de la multitarea es que, a diferencia de otros, cuesta percibirlo como un mal hábito.

Fumar, llevar una vida sedentaria o no tener una dieta equilibrada, son percibidos claramente como hábitos negativos. No pasa lo mismo con la multitarea. En principio, hacer varias tareas a la vez no parece peligroso para nosotros, incluso puede llegar a parecer beneficioso.

Eliminar malos hábitos requiere esfuerzo y constancia. Para facilitar la tarea, es fundamental conocer las consecuencias negativas del hábito que queremos suprimir.

Los primeros síntomas

Uno de los efectos más perceptibles de la multitarea son los olvidos o despistes. Alguna vez…

  • ¿has ido a una habitación y al entrar no recordabas el motivo?
  • ¿has salido de casa olvidando las llaves?
  • ¿has estado buscando algo que tenías en la mano o en el bolsillo?
  • ¿has olvidado lo que ibas a decir al momento siguiente?

Todos tenemos historias de este tipo. La mayoría de las veces no tienen graves consecuencias, aunque pueden provocar algún accidente.

Detrás de todos estos momentos está la multitarea. Nuestro cerebro no puede atender a dos actividades a la vez. Cuando intentas hacerlo, tu atención va saltando de una tarea a la otra. Tienes la sensación de hacer dos tareas al mismo tiempo, pero en realidad solo estás alternando tu foco atencional.

Lo que ocurre es que, mientras atiendes una de las tareas, la otra queda a oscuras. Dejas de verla bien, pierdes información y se producen errores.

Imagina que estás trabajando en tu ordenador, sientes algo de frio y decides ir a tu armario a por una chaqueta. Cuando estás en la puerta de la habitación ya no recuerdas para qué has ido allí. Parece imposible olvidar lo que ibas a hacer en un espacio tan corto de tiempo, pero se entiende mejor si piensas en lo que ha ocurrido en tu cabeza.

Cuando has sentido frio y has decidido ir a por tu chaqueta, la tarea “buscar chaqueta” estaba en tu foco. Cuando te has levantado tenías claro el objetivo y las acciones necesarias.

Por el camino algo te ha hecho cambiar el foco. Por ejemplo, has visto que se acerca la hora de la cena y la tarea “pensar menú de la cena” pasa a estar en tu foco; la tarea “buscar chaqueta” queda a oscuras. Pueden surgir más tareas como “recoger algo que está en el suelo”, “saludar a tu pareja que está en el salón”, “beber agua”, etc.

Sigues caminando hacia la habitación, en modo automático, pero haciendo otras tareas, es decir, variando tu foco atencional. Cuando llegas a la habitación la tarea “buscar chaqueta” está muy lejos de tu foco y tardas unos segundos en recordarla.

Las consecuencias de la multitarea

En principio, perder unos segundos en recordar lo que ibas a hacer no parece muy grave. Pero esta conducta, realizada una y otra vez a lo largo del día, tiene consecuencias negativas.

La multitarea afecta a tres indicadores de tu productividad: el tiempo empleado, los errores cometidos y la fatiga. De los tres, el menos evidente es el tiempo.

Si entiendes la multitarea como hacer dos actividades a la vez, cuesta entender que se tarde más trabajando así que haciendo una tarea y después otra. Pero como hemos visto, trabajar en multitarea significa saltar de una tarea a otra.

Cuando inicias una actividad necesitas un tiempo para reconocer la situación, decidir los siguientes pasos, recopilar el material necesario, etc. Al trabajar en modo multitarea estas obligándote a “empezar la tarea” cada vez que cambias de foco. En el mejor de los casos puede que sean solo unos segundos. Pero si cambias de actividad cada 2 o 3 minutos, esos segundos, al final del día, son una cifra significativa.

El segundo indicador de productividad afectado son los errores que cometes. Al poner tu foco en una tarea, las demás quedan en segundo plano y aumenta la probabilidad de que te equivoques.

Cuando estás realizando una tarea, necesitas tener accesibles determinadas ideas, conocimientos, materiales y herramientas. Cambiar de actividad cada pocos minutos implica tener que recuperar estos elementos, y es muy probable que olvides alguno en el proceso.

Además, corregir esos errores requiere tiempo, que se suma al tiempo que gastas en cambiar de foco.

Por último, sabemos que la multitarea aumenta la fatiga. Imagina que tuvieses que hacer dos tareas, cada una en una habitación. Lo mejor sería hacer la primera actividad y, una vez terminada, pasar a la otra habitación para hacer la segunda.

Lo que parece evidente cuando el cambio de actividad implica un cambio de escenario, no lo es tanto cuando las tareas se realizan en el mismo espacio. Por ejemplo, pasar de escribir un mail a redactar un post no parece que requiera tanto esfuerzo como pasar de una habitación a otra.

Debes entender que, para tu cerebro, cambiar de tarea es equiparable a cambiar de espacio físico. Debe reconocer el nuevo escenario, recordar el objetivo, verificar que tiene las herramientas necesarias, etc. Piensa cómo te sentirías si cada 5 minutos tuvieses que levantarte de tu mesa para ir a otra habitación a trabajar. Así se siente tu cerebro cuando trabajas en multitarea.

Por si fuera poco, la fatiga hace que tomes peores decisiones y cometas más errores. Así se cierra el círculo vicioso de la multitarea: la fatiga te hace cometer más errores; los errores te hacen perder tiempo; la falta de tiempo te hace recurrir a la multitarea, aumentando la fatiga y los errores cometidos.

La multitarea en cifras

Diferentes estudios han comparado la ejecución de actividades, con y sin multitarea.  Los resultados señalan que cuando trabajas en modo multitarea:

- Cometes un 50% más de errores.

- Inviertes un 40% más de tiempo.

- Se multiplica por dos tu fatiga.

 

Como ves, son cifras bastante significativas. Piensa en esto cada vez que tengas la tentación de empezar una tarea mientras estás haciendo otra.

Consecuencias a largo plazo

El problema de la multitarea va aún más lejos. A corto plazo, ya has visto que no tiene ninguna ventaja. Pero, si necesitas más argumentos para abandonar esta práctica, esto es lo que sucede en tu cerebro a largo plazo.

Cuando estás realizando una actividad, con tu atención centrada sólo en eso, se activa una zona específica del cerebro. Por el contrario, si estás atendiendo dos tareas a la vez, se activa un área diferente.

Si recurres a la multitarea de forma habitual, estás entrenando el área de tu cerebro capaz de alternar tu foco para atender a varios estímulos a la vez. Al fortalecerla, el área dedicada a atender a un solo estímulo se debilita.

Cada vez es más frecuente que las personas tengan dificultades para mantener la atención durante periodos largos de tiempo. Es probable que hayas experimentado una disminución en tu capacidad de atención.

  • ¿Te cuesta más que antes concentrarte en la lectura?
  • ¿Recurres a la lectura en diagonal, saltándote partes del texto?
  • ¿Avanzas los vídeos que son “muy largos” para saltar algunas partes?
  • ¿Te cuesta permanecer atento durante todo el tiempo que dura una reunión?

 

Vivimos en lo que se llama un estado de atención parcial continua. La sobreestimulación que nos rodea hace que nuestra atención salte de un estímulo a otro, con mucha rapidez.

La multitarea es una forma de sobreestimulación. Si te expones demasiado a ella, cuando llega el momento de centrar tu atención en una única actividad, te resultará muy complicado.

En resumen

La multitarea es un mal hábito que debes evitar. Igual que todos los malos hábitos, ofrece recompensas inmediatas, como la sensación de ser productivo y de hacer más tareas.

Pero la verdad es que la multitarea no mejora tu rendimiento ni ahorra tiempo. Aumenta la fatiga y la sensación de estrés. Por si eso fuera poco, a largo plazo, reduce tu capacidad de atención.

Si quieres abandonar este mal hábito, la clave es aplazar la recompensa inmediata, pensando en los beneficios que vas a lograr a largo plazo.

¿Quieres organizarte mejor?

Te regalo el KIT GRATUITO Productividad personal.