Es evidente que los hábitos en vacaciones cambian. Parte del beneficio de este periodo de descanso es poder relajarte, olvidarte de obligaciones, desconectar y dedicar tiempo a tareas para las que el resto del año no tienes tiempo. Pero es posible disfrutar de tu descanso sin perder los buenos hábitos, que tanto te ha costado construir.

Cuando estás de vacaciones buscas salir de tu rutina diaria, descansar y disfrutar de actividades diferentes. Es normal que quieras olvidar temporalmente las tareas que menos te gustan y que debes cumplir el resto del año. El problema aparece cuando incluyes tus buenos hábitos en la lista de tareas desagradables o pesadas.

Algunos hábitos deben suspenderse en vacaciones, como los que están directamente relacionados con tu manera de trabajar. Pero otros no tienen por qué desaparecer de tu día a día. Tus buenos hábitos son atajos de la mente para automatizar y hacer simples esas tareas que has decidido que son importantes y buenas para ti.

Por eso, aunque sientas la tentación de olvidarte por completo de tus hábitos, debes recordar que, si tienes estos hábitos, es porque en algún momento decidiste que eran buenos para ti. Y lo que es bueno para ti durante todo el año, lo sigue siendo en vacaciones.

Con estas estrategias puedes ajustar un poco tus rutinas para no olvidar por completo tus hábitos en vacaciones, y así no echar a perder todo el esfuerzo que has hecho hasta ahora.

1. No descuides los hábitos que ya tienes

Puede resultar muy tentador olvidar los hábitos y rutinas que asocias con tu día a día: tu rutina de mañana, el ejercicio, la alimentación, la planificación, etc. Pero antes de eliminar estas tareas durante tus vacaciones, debes diferenciar entre los hábitos que no tiene sentido mantener, porque se relacionan con tu trabajo, y los que siguen siendo relevantes o buenos para ti.

Lo mejor es que no te olvides de los que siguen teniendo sentido durante tus vacaciones. Piensa en todo el esfuerzo que has realizado para automatizar esas conductas: ¿cuánto tiempo tardaste en consolidar ese hábito? ¿cuánta atención, disciplina y motivación necesitaste?

Cuando vuelvas y quieras retomar el hábito, no vas a partir de cero, pero sí habrás perdido mucho de lo automatizado y necesitarás un esfuerzo extra. Así que valora si realmente es “imposible” mantener tu hábito o es solo una excusa.

Además, la vuelta de vacaciones suele ser un momento complicado. Si a esto le sumas la dificultad de volver a recuperar tus hábitos, te costará todavía más volver a la normalidad. En cambio, si has mantenido tus hábitos en vacaciones, la vuelta a la rutina será más fluida.

2. Busca versiones diferentes

Como tus horarios, rutinas y contexto serán diferentes, puede ser interesante buscar formas alternativas de tus hábitos en vacaciones. Piensa en versiones más cortas o sencillas, que puedas mantener sin demasiada dificultad.

También puedes buscar diferentes momentos para cumplir tus hábitos, para adaptarte a tu rutina de vacaciones. Aunque lo ideal es mantener siempre una estructura fija, es mejor hacerlo en otro momento que abandonarlo del todo.

3. Mantén tus rutinas básicas

Una rutina es la forma perfecta para enlazar diferentes hábitos y convertirlos en una única secuencia. Son costosas de elaborar, pero una vez que las incorporas pueden acompañarte durante muchísimo tiempo. Por eso, elige las más importantes y trata de mantenerlas en verano, aunque sea modificando el horario o acortando los hábitos.

Las rutinas que tienen más beneficios son la rutina de mañana y la rutina de noche. Estas dos rutinas siguen siendo importantes en vacaciones, porque sigues necesitando descansar bien y empezar el día con energía, aunque sea para actividades diferentes.

Trata de realizar una versión reducida de estas rutinas. Para ello, asegúrate de que dispondrás del espacio, el tiempo y los elementos necesarios para tus rutinas, especialmente si vas a estar fuera de casa.

4. Flexibilidad, pero no autoengaño

Es normal que en verano quieras desconectar y olvidarte del estrés: esto es muy necesario y te ayuda a rendir mejor el resto del año. Alejarse de algunas tareas mejora tu estado de ánimo y deja espacio para otro tipo de actividades.

La flexibilidad debe ser una aliada de tus hábitos en vacaciones, para no abandonarlos del todo. Pero no debes confundir esta flexibilidad con el autoengaño. Antes de suspender temporalmente un hábito o buscar una versión reducida, debes pensar con honestidad si es realmente necesario.

Muchas veces la respuesta será sí. Pero otras verás que, detrás de las razones para no cumplir ese hábito, detrás de las complicaciones e inconvenientes que crees que tendrás, lo que hay es otra cosa:

  • Puede que sientas enfado porque no te ha gustado tu año y quieras alejarte hasta de aquello que ha funcionado bien, como tus buenos hábitos.
  • Es posible que tus hábitos no estuvieran del todo consolidados y las vacaciones sean la excusa perfecta para dejar de hacer ese esfuerzo.
  • Puede que no hayas conectado de verdad con la importancia de ese hábito y por eso lo estés eliminando de tus prioridades.

5. No trates de crear nuevos hábitos

Las vacaciones no son un buen momento para crear nuevos hábitos, que quieras mantener en tu día a día. La esencia de los hábitos es asociar la conducta a un momento determinado, un contexto y unas circunstancias específicas.

Cuando automatizas un hábito, el entorno y el momento funcionan como disparador, es decir, son la señal de que el hábito debe producirse. Cuando el contexto cambia, el hábito puede alterarse y puedes perder parte del trabajo invertido. Así que, antes de trabajar hábitos durante tus vacaciones, piensa cómo vas a hacerlo:

  • Si estás trabajando con un hábito, pero todavía no está automatizado, no hace falta que canceles tu plan. Para aprovechar el esfuerzo que has realizado hasta ahora, puedes seguir con él, tratando de que las condiciones sean lo más parecidas posibles.
  • Si quieres empezar con un hábito desde cero, piensa con cuidado las condiciones en las que podrás hacerlo. Si van a ser condiciones muy diferentes, puede que no merezca la pena empezar. Sería mejor trabajar otro hábito o esperar a volver a tu rutina.

En resumen

Los hábitos no son muy amigos de los cambios. La esencia del hábito es repetir siempre la misma conducta, en el mismo contexto y bajo las mismas circunstancias. Por eso es normal que tus hábitos en vacaciones se resientan un poco.

Pero eso no significa que debas olvidarte de ellos. Solo debes pensar un poco en los hábitos que ya tienes y en los que quieres, valorar tus posibilidades y decidir, según estos consejos, cómo puedes optimizar tus esfuerzos.

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