La multitarea o multitasking lleva tiempo presente en nuestras vidas. La capacidad de hacer más de una tarea a la vez se asocia con la productividad y el ahorro de tiempo.

Pero ¿es realmente efectiva? Antes de responder a esta pregunta, vamos a ver qué es y cómo funciona la multitarea.

La multitarea parece la solución perfecta a los problemas de tiempo. Si sientes que no llegas a todo, hacer dos actividades en el tiempo que tardarías en hacer solo una parece una gran idea.

Visto así, la multitarea es el 2x1 de la productividad personal. Pero, como en todas las ofertas, antes de comprar hay que mirar con cuidado las condiciones de la promoción.

¿Qué no es multitarea?

En ocasiones se usa este término para referirse a una persona capaz de hacer actividades muy diferentes, como esquiar, escribir novelas y cocinar. Pero para estos casos sería más adecuado hablar de multi-habilidad o multi-capacidad.

Ser polivalente y tener capacidades diversas puede ser una ventaja y no es el tipo de multitarea que debe preocuparte.

El problema de la multitarea es intentar hacer coincidir dos actividades en el mismo tiempo. En el ejemplo anterior, no es probable que una persona intente escribir sus novelas mientras esquía.

¿Qué es la multitarea?

Seguro que has intentado escribir un mail mientras atendías una llamada, o has consultado tus redes sociales durante una cita, o has visto la tele mientras estabas comiendo. La multitarea acecha en muchos rincones de nuestra vida diaria.

La multitarea consiste en hacer dos o más actividades al mismo tiempo. Todos lo hacemos. Parece casi imposible escapar de la multitarea, porque a primera vista es muy atractiva.

Pero esta definición de multitarea no es del todo correcta.

Un error de base

La multitarea, según la definición más extendida, requiere simultaneidad. En teoría, cuando trabajas de este estás haciendo dos actividades a la vez.

Este es el error fundamental. No es posible hacer más de una actividad al mismo tiempo. La sensación de trabajar de manera simultánea es un espejismo.

Aunque lo parezca, nunca estás haciendo dos tareas a la vez. Lo que haces es saltar de una actividad a otra, en cortos periodos de tiempo.

No estamos diseñados para hacer dos actividades a la vez. Si nos forzamos a ello, el cerebro se las ingenia con los recursos que tiene. Por eso, el elemento fundamental para entender la multitarea es nuestra capacidad de atención.

La clave está en la atención

La atención es una habilidad cognitiva básica. Es lo que te permite orientar tus recursos hacia una tarea o elemento concretos. Es tu foco.

La atención sigue el paradigma de la figura y el fondo. La figura es el elemento central, lo más relevante, aquello a lo que el cerebro debe prestar más recursos. El fondo es todo lo demás, es menos importante y no necesita tantos recursos.

En este sentido, la atención funciona como la vista: si miras un objeto que tienes cerca de ti verás todo lo demás un poco más difuso; por el contrario, si miras un objeto más lejano, los objetos que están cerca pierden nitidez.

Del mismo modo, el cerebro está configurado para elegir en cualquier contexto lo que es figura y lo que es fondo.

Es posible que conozcas esta imagen. ¿Qué ves?

Puedes ver un jarrón o dos caras que se miran. Ves lo que tu cerebro ha determinado que es la figura, lo demás es el fondo. Cuando ya has visto las dos imágenes, puedes saltar de una imagen a otra voluntariamente: puedes ver el jarrón o puedes ver las caras, pero no puedes ver las dos imágenes a la vez.

Esta imagen demuestra que no puedes ver dos figuras a la vez, solo puedes pasar a ver como fondo lo que antes era figura.

Por eso, cuando trabajas en multitarea no estás haciendo dos actividades a la vez, porque sencillamente no puede haber dos figuras simultáneas.

Las mujeres ¿somos mejores en la multitarea?

Existen algunas diferencias estructurales y funcionales entre los cerebros de hombres y mujeres. Las mujeres tienen cierta predisposición a prestar más atención a los detalles, y más facilidad para integrar información.

Pero lo cierto es que los estudios no han encontrado diferencias significativas entre el rendimiento de hombres y mujeres en situaciones de multitarea. La atención funciona igual en ambos casos.

La idea de que las mujeres podemos hacer dos actividades a la vez tiene una base cultural, relacionada con los roles y actividades que tradicionalmente se han asignado a cada sexo. Pero no tiene base experimental.

En resumen

La multitarea es una ilusión. Cuando intentas hacer dos tareas a la vez, estás saltando de una actividad a otra constantemente. Estás forzando tu atención para alternar el foco.

Cuando trabajas en multitarea, tienes la sensación de ser más productivo y de estar haciendo más tareas. Pero es solo eso, una sensación, no es real.

Frente a las supuestas ventajas de la multitarea, cada vez más estudios muestran que hay consecuencias negativas a corto y largo plazo. Si quieres mejorar tu productividad, la multitarea no te ayuda.

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